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Educación para la vida real

Publicado por en Educación ·
Poco a poco vamos viendo en nuestros centros docentes como la exigencia y la dificultad van siendo cada vez más y más rechazados, y nos encontramos con manifestaciones de ésto en todos los ámbitos de la enseñanza: Se pretenden sustituir los exámenes par la evaluación continua, la memoria por el autodescobrimiento, hay que evitar echar al estudiante de clase o levantarle la voz por si se queda traumatizado...

Por otro lado la educación va siempre dirigida hacia lo fácil, ésto se ve muy claro en materias como la educación sexual, donde lo que se ofrecen son soluciones fáciles y cómodas más que planteamientos sanos, meditados y, en muchos casos, sacrificados.

Pienso que todo esto es en gran medida, aunque no solamente, debido a que nuestra sociedad en realidad no confía en sus jóvenes; ni los padres lo hacen, ni el Estado lo hace. Si yo confío en alguien espero que podrá solucionar dificultades y por eso le exijo, de tal forma que mi exigencia sea para él una ayuda y una motivación. Si fuese de otra forma es que yo realmente no confío en el otro, pues, ¿para qué se va a pedir mucho a una persona que sabemos que no es capaz de realizarlo? En este último caso lo mejor sería ingresarlo en un centro especializado donde le tratasen como a un tontito.

Creo que esto último es lo que estamos hacienda hoy con nuestros jóvenes ofreciéndoles una vida tan fácil.

Lo peor de todo es que luego la realidad nos muestra que la vida no es de esa forma. Así cuando vamos a una entrevista de trabajo o nos presentamos a una oposición no se nos hace una evaluación continua sino que si tenemos un mal día o nos vence la presión no hay otra oportunidad y me quedo en paro o suspendo mi oposición. También si tengo una dificultad en la vida, o se me muere un familiar nadie piensa si me voy a traumatizar o no, sino que no me queda otra solución que asumirlo y vivirlo plenamente o ir, como hacen muchas personas hoy, a un psicólogo, a que me llene de pastillas. Podríamos continuar con una gran cantidad de ejemplos que muestran esto que estoy diciendo.

Por último hay que ser conscientes de que muchas veces la exigencia se ha utilizado imprudentemente y que incluso ha sido un a escapatoria fácil a la falta de aprecio de los unos a los otros, en el sentido de soltar al otro las "patatas calientes" y si las superaba bien y si no, pues que se fastidiase. Aún así creo sinceramente que la exigencia hoy es más necesaria que nunca y que nuestros jóvenes merecen que les pidamos que saquen de si todo lo que pueden dar, que es mucho y que si se hace con este espíritu evitaremos todas las dificultades



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